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lunes, 18 de abril de 2011

Presépio y su primer mate

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Hace unos días atrás, mi amiga Sandra, del blog Presépio com Vista para o Canal, vino a visitarme en Zwolle. El plan era almorzar tranquilas en el centro y luego caminar un poco por la ciudad. Aprovechando que era un día soleado, se me ocurrió que sería una buena idea buscar un lugar junto al agua y hacer una especie de picnic.

Sandra siempre se interesa por descubrir hábitos y costumbres de otros lugares del mundo, y por ello, se me ocurrió darle una pequeña sorpresa. Antes de salir de casa para encontrarme con ella, herví un poco de agua y la vertí luego en un termo. Cuál era la sorpresa que tenía en mente? Nada más ni nada menos que cebarle a Sandra UNOS MATES!

Cebando unos mates para unos amigos en casa.
El mate es la bebida típica de Argentina, pero no es una infusión que se prepara, se toma y listo. El mate es para el argentino, su mejor amigo cuando está solo en casa estudiando, trabajando en la oficina o descansando. Preparar el mate, cebarlo, sostener el mate en la mano, beberlo despacio, es un ritual que reconforta y produce una sensación de bienestar que originándose en el cerebro, nos recorre todo el cuerpo.


Pero el mate es también la bebida que servimos cuando tenemos visitas en casa; lo primero que se le ofrece al amigo para hacerlo sentir a gusto y bienvenido. Igualmente, si el plan es pasar el día en la playa o junto a la pileta en el club, lo primero que hacemos es cargar en el coche el equipo para el mate, y pobres de nosotros si al llegar a destino descubrimos que nos hemos olvidado de traerlo! Nuestros acompañantes nos lo recriminarán sin piedad por un buen rato!

Ya que el mate es una infusión tan popular en Argentina y que es parte de nuestra vida diaria, se me ocurrió que a Sandra le gustaría probarlo y que le mostrara parte del ritual del cebado. Para prepararlo se necesita el equipo de mate, que consta de: un termo, para transportar el agua caliente, la yerba para la infusión, azúcar (aunque también se ceba amargo), el recipiente donde se ceba, al que también se le llama "mate", y la bombilla por la que se ha de sorber el mate, que por lo general es de metal y tiene un filtro en el extremo para evitar que pase la yerba.También se puede agregar, por ejemplo, hojitas de peperina o cáscara de naranja o limón para darle un sabor cítrico al mate.

Mates (recipientes) en crudo, esperando ser pulidos y terminados.
Surtido de bombillas para sorber la infusión del mate sin que pasen hojitas.
Una vez que tuve todos los implementos listos, necesitaba un bolso o algo para transportarlos de forma segura, y allí fue donde saqué a relucir mi elegante portamates de cuero de carpincho o capibara, el que compré durante mis vacaciones en Argentina el año pasado.
Parte de los implementos para el mate y el portamates de carpincho. Foto: Presépio com Vista para o Canal.
Mi portamates despertó enseguida la curiosidad de Sandra, quien no tenía la menor idea de qué era lo que llevaba dentro, pero yo no quería desvelar tan pronto la sorpresa. Almorzamos en el restaurant italiano "La Meridiana" que está frente a la Grote kerk (iglesia grande), caminamos por el centro y la llevé hasta la tienda Balletjeshuis, donde se fabrican unos caramelos típicos de Zwolle tal como se hacía en el 1800. Desafortunadamente, ese día la tienda estaba cerrada, pero conseguimos los caramelos (llamados balletjes en holandés) en la tienda de la Oficina de Turismo junto a la Grote kerk.

Finalmente, el momento de abrir el misterioso bolso de cuero (el portamates) llegó. Nos sentamos en el césped junto al canal, abrí el portamates, saqué el termo -nada raro hasta ahí, podía ser un termo con té? refresco? alguna bebida alcohólica?- y luego saqué el paquete de yerba y comencé a preparar el mate ante la atenta mirada de Sandra. Tomé el mate (el recipiente), llené las 3/4 parte con la yerba mate y lo sacudí un poco para que el polvo de la yerba subiera a la superficie. Luego coloqué la bombilla con el filtro a un costado del mate, edulcorante, una pizca de peperina y vertí el agua caliente. El primer mate es siempre para el cebador, ya que suele ser algo amargo y fuerte, así que lo tomé mientras le contaba a Sandra acerca del proceso y luego volví a cebar uno y se lo pasé a Sandra. Qué le pareció a Sandra el primer mate?

Seguramente ese primer mate le supo algo extraño! Tomarle el gusto a esta infusión es una cuestión de hábito y costumbre; en realidad, los argentinos por lo general, aprendemos a tomarlo desde niños y muchos incluso nunca llegan a adoptarlo como bebida favorita, pero siendo una costumbre social, se acepta el mate cuando se está en compañía de amigos o familiares que lo están tomando.
Rosario, la hija de una amiga, toma mates aunque aún no llega a los 3 años!
Hay mucho para comentar y contar acerca de esta tradición argentina de tomar mates - la etiqueta que se sigue al cebarlo y tomarlo, las distintas formas en que se ceba en las diferentes regiones del país y de los países limítrofes, etc; puntos que seguramente retomaré en futuros posts en este blog. La yerba mate tiene además, muchos beneficios para la salud: es un excelente antioxidante, protege el sistema inmunitario, y es energizante.

No estoy muy segura si a Sandra le gustó o no el mate, pero sí que le gustó la sorpresa y conocer sobre nuestras costumbres, además de intresarle los beneficios para la salud que aporta esta infusión. Pueden adivinar qué es lo que le regalaré para su próximo cumpleaños, entonces?

Paquetes de distintos tipos de yerba mate.

martes, 12 de abril de 2011

La Carbonada criolla de Elena

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En el post anterior les estuve contando acerca de los festines gastronómicos que organizamos con dos amigas argentinas (Elena y Mónica) que viven también aquí en los Países Bajos. En este post, Elena comparte con nosotros su receta de unos de los platos que preparó para el primer encuentro de Argentinas en Quesilandia: la carbonada criolla.
Elena cebando mates -la infusión típica de Argentina- a sus invitados.
Mientras investigaba un poco por la red acerca del origen de este plato argentino me encontré con una sorpresa. Siempre había pensado que la carbonada criolla era un plato típico de origen colonial, tal como lo son el locro o la humita; adaptaciones criollas de platos que los colonizadores españoles trajeron hasta nuestras tierras al cruzar el mar.

Sin embargo, parece que la carbonada criolla tiene un ancestro belga y no español, ya que desciende de un plato conocido como carbonade, o más específicamente, carbonade flamande, que según nuestra amiga Wikipedia, es, "un guiso dulce-salado de carne vacuna y cebollas que se cocina con cerveza y se condimenta con tomillo y laurel." Curiosamente el lugar de origen de la carbonada criolla, entonces, no está muy lejos de donde vivimos actualmente Elena, Mónica y yo!

Además de este curioso detalle sobre el origen del plato, me enteré que el nombre de "carbonada" tiene que ver con el método de cocción: tradicionalmente el guiso se cocina sobre las llamas muy lentamente, hasta que los leños son carbonizados totalemente. Luego la parte "criolla" del plato, claro, tiene que ver con los ingredientes que los criollos le fueron agregando al guiso: mazorca de maíz (o "choclo", como le decimos nosotros en Argentina), el zapallo y las frutas. La carcasa del zapallo, además, suele utilizarse como recipiente para servir la carbonada criolla.
Carbonada criolla servida en un zapallo. Foto cortesía de Recetario Cocina.
Aquí está entonces la receta de este riquísimo plato tradicional argentino. Si nos leen desde el hemisferio norte donde ha empezado ya la primavera y no hace tanto frío, tal vez convenga esperar hasta el otoño para prepararlo y saborearlo, pero sin duda valdrá la pena aguantar hasta entonces porque es sabrosísimo!

Receta de Elena de la Carbonada Criolla para "Argentinas en Quesilandia":
La deliciosa carbonada preparada por Elena, servida en la vajilla que trajo desde Argentina.
Poner en una cacerola media taza de aceite, dorar en él dos dientes de ajo picados, una cebolla finamente picada, agregarle después medio kilo de carnaza de ternera cortada en daditos, saltarla un poco, añadirle dos tomates pelados y cortaditos, 100 grs. de manteca, un ramito compuesto de hierbas aromáticas, una papa, un pedazo de zapallo, otro de batata, todo cortado en pedazos; pedacitos chicos de choclo, tres cucharones de caldo, sal y pimienta; tapar la cacerola y dejar hervir hasta que está todo casi cocido; agregarle entonces 250 grs. de arroz, una manzana pelada y cortada en pedacitos, tres duraznos pelados y cortados, o duraznitos chicos, enteros y pelados; tapar y dejar hervir lentamente hasta que el arroz esté cocido, que será a los veinte minutos, más o menos.

Si le hiciera falta más caldo, se le añadirá, pues debe resultar jugosa pero espesa.

También se puede agregar orejones de duraznos.

Fuente: El libro de Doña Petrona, 33a edición, 1950, ed.Cía. Gral. Gabril Financiera SA.

Nota de la cocinera:
Preparar el mismo día que se va a comer y no el día anterior. Esto evitará que se transforme en una papilla.

jueves, 7 de abril de 2011

Argentinas en Quesilandia: haciendo lo que nos sale mejor

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Y qué es lo que los argentinos hacemos mejor, se preguntarán? Jugar al fútbol, bailar el tango, dirigir un país eficientemente? (permítanme un poco de sarcasmo, por favor...) En realidad, tenía otra virtud en mente: juntarnos con amigos para disfrutar de una comida - buena comida y en gran cantidad, debería agregar.
Todos sabemos que en muchas culturas y nacionalidades alrededor del mundo, la gente disfruta de reunirse con amigos o con la familia para pasar un rato agradable disfrutando de una buena comida. El invitar a alguien a casa, ofrecerle una mesa tendida con cosas ricas, no es un hábito exclusivo de los argentinos. Viviendo en el extranjero durante ya varios años, muchísimas veces he sido agasajada por gente de otras nacionalidades que me han hecho sentir como en casa y me han tratado de maravillas.

Sin embargo, estarán de acuerdo conmigo que cuando uno está lejos de su tierra, necesita a veces rodearse de gente que es como uno, que viene de un mismo lugar, que habla la misma lengua y de la misma manera, y que además extraña las mismas cosas que dejaron atrás, en especial la comida.
Por eso es que con mis amigas argentinas aquí en Holanda - Mónica y Elena - nos juntamos cada tanto para disfrutar de un festín "a lo argentino": cocinando, charlando, pasándola bien y sobre todo, comiendo mucho!

El "equipo" argentino: Elena, Mónica y yo.
Desde el momento en que mencionamos posibles fechas para "la juntada", empezamos ya a sugerir posibles platos favoritos que nos gustaría incluir en el menú. Dado que Argentina es un país de inmigrantes, nuestros platos favoritos no sólo incluyen comidas tradicionales que tienen su origen en la época colonial o que tienen un sabor más nativo, como la carbonada criolla de Elena o el locro que hizo Mónica la última vez que nos juntamos. También entre las comidas que extrañamos están los platos que nuestros abuelos o padres trajeron consigo desde el Viejo Mundo y que son ya clásicos en nuestra mesa, en especial en los fines de semana cuando invitamos a familiares y amigos a pasar el día juntos - comiendo. Ejemplos de estos últimos son los deliciosos canelones de Mónica o los ravioles que yo preparé la vez que me tocó hacer la reunión en casa.

Ya que muchos de los que visitan regularmente este blog se interesan en la cocina (o en la comida, no necesariamente en cocinar), pensé que sería una buena idea compartir aquí las recetas de los platos que hemos cocinado para nuestras reuniones de "Argentinas en Quesilandia". Mónica y Elena nos pasarán sus recetas y en el caso de que alguien tenga alguna duda o pregunta respecto a estas comidas, las contestaremos con gusto.

Una advertencia que viene al caso: nuestras comidas incluyen casi siempre carne, dado que los argentinos somos carnívoros por excelencia. Algunas de las recetas se podrán adaptar para incluír sólo vegetales y frutas, como en el caso del locro o de la carbonada, por ejemplo; de lo contrario, imagino que pasarán por alto los platos principales y tal vez se tienten con los postres y dulces.

Para nuestra primera reunión de "Argentinas en Quesilandia", el menú fue el siguiente:

Carbonada Criolla (Elena)
(guiso con zapallo, verduras, frutas y carne) 


Cazuela de pollo (Mónica)
(pollo, champiñones o setas, verduras y caldo)

Budín de pan al caramelo (Aledys)
(flan de pan blanco, huevos, leche, azúcar y pasas)


Alfajores de maicena (Elena)
(rosquillas o masitas de maicena, rellenos con dulce de leche)



Torta de chocolate (Mónica)


En la próxima entrada en el blog, Elena nos pasará la receta de su carbonada criolla, un plato fuerte que proviene de la cocina más tradicional de Argentina y también de sus alfajores de maicena, las masitas dulces infaltable en las reuniones domingueras y que están rellenas de riquísimo dulce de leche. Así que a juntar hambre hasta entonces!

lunes, 28 de marzo de 2011

Canales de Holanda:

"Querida, colgué la cocina" 

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Si nunca has estado en los Países Bajos, tal vez creas que únicamente existen canales en la ciudad de Amsterdam. Es verdad que a Amsterdam se la conoce como "la Venecia del Norte" y que el grachtengordel (como se llama en holandés al sistema de canales que cruza la ciudad) ha sido recientemente agregado a la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, pero los canales no son exclusivos de Amsterdam, sino que existen en muchísimas ciudades de Holanda, tanto ciudades grandes como Delft o Utrecht, así como en ciudades más pequeñas como Amersfoort, Valkenburg o Ijlst.

Esta foto que tomé en la provincia de Groningen hace un tiempo, demuestra que existen también bellos canales fuera de Amsterdam:


Estas son las (no tan) famosas cocinas colgantes (hangende keukens, en holandés) de Appingedam en la norteña provincia de Groningen.



Muchas de estas casas del siglo XVI eran originalmente almacenes de depósito que luego fueron transformadas en viviendas en el siglo XVIII y debido a la falta de espacio, se construyeron cocinas que "cuelgan" hacia el canal Damsterdiep - una práctica solución, que permitía que las amas de casas o el servicio de estas casas recogieran agua del canal para cocinar y después del lavado de la vajilla, pudieran tirar el agua nuevamente en el canal ... algo que en nuestros días suena bastante antihigiénico!
En los años 80 se restauraron varias de estas casonas que aún se utilizan como viviendas. Desde el Vrouwenbrug (puente de la mujer) se puede obtener una linda vista de estas cocinas colgantes de Appingedam:

Vrouwenbrug sobre el canal Damsterdiep en Appingedam.

Una pequeña terracita sobre el canal y una de las cocinas colgantes de Appingedam.

Pero las cocinas colgantes no son el único punto de interés de Appingedam. La ciudad tiene una importante marina que atrae a quienes poseen yates o quieren practicar canotaje o alquilar un bote a pedal para pasear. A través del canal Damsterdiep se puede navegar 40 km a través de pintorescos dorpjes o pueblitos de Groningen.

Simplemente caminar por la ciudad es un disfrute que permite observar escenas como éstas:

Estacionar el bote frente a la casa es cosa de todos los días en Appingedam?
Charla de vecinos ... cuántas veces se ve una escena como ésta en donde vives?
En verano, no hay necesidad de armar la pileta inflable en el jardín; en invierno, pista de patinaje sobre hielo gratis!
Viviendas modernas junto a la marina de Appingedam.
Interesante arquitectura antigua en la calle Solwerderstraat.
Alguien me espiaba durante mi paseo por Appingedam.
Appingedam es un lugar ideal para visitar un día de fin de semana, en especial durante los meses de primavera y verano en los que se pueden aprovechar las actividades acuáticas, como por ejemplo, alquilar un bote en la marina. También se puede combinar, por ejemplo, con un paseo a la ciudad de Groningen, que está situada a unos 30 km de Appingedam.

domingo, 20 de marzo de 2011

Córdoba: el corazón de la ciudad

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Vista de la Plaza San Martín, la catedral y el cabildo de la ciudad de Córdoba. Foto de Roberto Bowyer
Hace ya bastante tiempo que quiero mostrarles mi ciudad natal, Córdoba, aquí en el blog. Si he esperado hasta ahora para hacerlo, es porque me resultaba difícil decidir por dónde empezar a hablar de mi ciudad - hay tanto para mostrar y tantas cosas para contar de ella! Finalmente decidí que lo mejor era empezar por hacer un recorrido por el mismo corazón de la ciudad, el kilómetro cero - el punto desde el cual los primeros españoles empezaron a edificar la ciudad tras su fundación en 1573.

El kilómetro cero es el corazón del centro de una ciudad que combina perfectamente lo moderno con lo histórico y lo tradicional. Caminando por este centro histórico de Córdoba, descubrirás aún en medio del caos de avenidas muy transitadas y una zona peatonal bulliciosa, el esquema semejante a un tablero de ajedrez que diseñaron los primeros pobladores, con la Plaza Mayor (como se conocía en un comienzo a la actual Plaza San Martín) y los principales edificios gubernamentales y religiosos en el mismo centro de ese tablero.

Primer trazado de la ciudad de Córdoba del año 1577. Fuente: Wikipedia
La actual Plaza San Martín (1577) fue originalmente concebida como una plaza seca donde se llevaban a cabo ceremonias militares, religiosas y civiles. Más tarde, ya en el siglo 19, se procedió a la parquización de la misma y se erigió en el centro una estatua en honor al General San Martín, una de los principales figuras del movimiento independentista de Sudamérica.

1Todavía hoy se celebran en esta plaza ceremonias oficiales y fiestas populares. Una de ellas tiene lugar la noche del 24 de mayo, cuando generalmente la municipalidad de la ciudad organiza un festival de música folklórica y popular para esperar la llegada del 25 de Mayo, día en el que los argentinos conmemoramos la formación del primer gobierno propio en 1810. Al tocar la medianoche las campanas de la cercana iglesia catedral, se lanzan fuegos artificiales al grito de "Viva la Patria!" de la concurrencia y de distribuye chocolate caliente para celebrar la fiesta nacional.

La catedral de Córdoba se levantó al lado oeste de la plaza y en ella se diferencian diversos estilos arquitectónicos - bóveda y pórtico neoclásico, cúpula románica, torres barrocas, incluso detalles de estilo mudéjar - debido a que, si bien la construcción de la iglesia comenzó en el 1580, no fue terminada hasta 1784.

Vista nocturna de la catedral, tomada desde Plaza San Martín.
En mi opinón, uno de los detalles más intersantes de la fachada de la catedral son los querubines esculpidos en las torres que fueron construídos por indígenas de la zona dirigidos por los constructores jesuitas. Si observamos con detenimiento, podemos notar que las figuras de estos querubines tienen las mismas características físicas de quienes las esculpieron.
A comienzos del siglo 20 se erigió una imponente escultura del Cristo Redentor sobre el pórtico de entrada.
Vista frontal de la fachada. Si ampliamos la foto pinchando sobre ella, notaremos los querubines indios esculpidos en las torres.
Escultura del Cristo Redentor sobre el pórtico de la catedral. Foto de Claudia Gibson
Si el exterior de la catedral es imponente, su interior no es menos impresionante. La bóveda de la nave del templo está ricamente decorado con frescos y murales realizados por importantes artistas del país: Emilio Caraffa, Carlos Camilloni y Manuel Cardeñosa. El precioso altar principal fue traído del Alto Perú, y está realizado en rica plata labrada.
La catedral de Córdoba posee además, un importante tesoro compuesto por objetos donados por fieles devotos y ciudadanos ilustres de la ciudad, tales como joyas de oro y plata, coronas de perlas y piedras preciosas para "vestir" a la imagen de la Virgen, mantos de seda y brocado.
Foto del espléndido interior de la catedral de Córdoba. Foto de Roberto Bowyer
Otra toma del  interior de la catedral. Foto de Gustavo Alterio.
El Cabildo de la ciudad también fue consruído sobre el lado oeste de la Plaza San Martín. En sus orígenes era sólo una construcción de adobe con techo de paja donde el gobierno virreinal ejercía sus funciones. Recién con la llegada del primer gobernador intendente de la ciudad en 1783 -el Marqués de Sobremonte- se impulsaron las obras del actual edificio del Cabildo.
Las principales características de este edificio son la recova de quince columnas, de típico estilo colonial, y la galería cerrada del segundo piso que tiene un estilo más bien clásico, diferencia debida a las distintos períodos en los que se realizaron las obras de construcción.
El cabildo de la ciudad de Córdoba, visto desde Plaza San Martín. Foto de Roberto Bowyer.
La recova del edificio del Cabildo de Córdoba. Foto de Claudia Gibson.
En el interior del edificio se pueden visitar los patios, las celdas subterráneas y varias de las salas, entre ellas, el Salón Rojo donde el intendente de la ciudad recibe en la actualidad a grandes personalidades que visitan Córdoba. También se realizan allí continuamente conciertos y otras actividades culturales.

Hacia el norte de la Plaza San Martín y un poco perdido entre una hilera de tiendas, se encuentra otra joya de la época colonial: el Oratorio del Obispo Mercadillo. Esta pequeña capilla es todo lo que se conserva de la antigua residencia que el primer obispo de Córdoba mandó a construir a finales del siglo 18 tras la consagración de la iglesia catedral y la creación de la diócesis de Córdoba.
La caracteristica más sobresaliente de este oratorio es el balcón de hierro forjado que sobre sale en el segundo piso de la capilla. Detrás de la misma se encuentra el Centro Cultural del Obispo Mercadillo, una construcción moderna con escalinatas de ladrillos rojos que forman una especie de pirámide. Allí se organizan habitualmente exposiciones y actividades culturales.

El antiguo oratorio del Obispo Mercadillo. Foto de Claudia Gibson
Vista nocturna del oratorio y del Centro Cultural Obispo Mercadillo.
El kilómetro cero es el corazón mismo del centro de la ciudad; pero no sólo por ser el lugar elegido por los fundadores para comenzar el trazado de la ciudad ni porque allí se encuentren algunos de los edificios históricos más importantes. La Plaza San Martín y su entorno es el lugar que día a día recorren los cordobeses durante la semana, ya sea camino a alguno de los bancos que se encuentran en el lado este de la plaza, regresando del trabajo o la escuela o durante un paseo de compras en el área peatonal que se extiende hacia el norte. Tomémonos un alto entre visitas a la catedral y al cabildo para sentarnos en uno de los bancos de la plaza y observemos a los cordobeses en acción, caminando apurados con destino fijo o paseando por la plaza sin prisas y recién allí podremos decir que hemos conocido realmente la ciudad.


Una vez más agradezco a Claudia Gibson, Roberto Bowyer y Gustavo Alterio por permitirme usar sus imágenes.

jueves, 10 de marzo de 2011

Canto al atardecer

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Una bellísima puesta de sol sobre el dique de invierno mirando hacia Zalk (Overijssel)
Un par de domingos atrás decidimos visitar uno de los rincones favoritos en nuestro antiguo barrio en Zwolle: Westenholte. Situado en las afueras de la ciudad, Westenholte fue alguna vez una aldea que pasó a formar parte de Zwolle en el año 1967, pero conserva aún el encanto de los típicos dorpjes o aldeas holandesas con sus cortijos, sus campos verdes salpicados de ovejas pastando, y el magnífico lago que forma el dique de invierno, una reserva natural para una enorme variedad de especies de aves.
En la tarde en que nos llegamos hasta Westenholte estaba muy frío y el cielo se mostraba desapacible con su habitual color gris invernal. Pero a medida que caía la tarde, el cielo se abrió un poco y pudimos presenciar una puesta de sol casi gloriosa. Cientos de aves volaban en grupos poblando el cielo rojizo para luego acuatizar nuevamente sobre el lago al tiempo que metían un ruido ensordecedor... En ese instante recordé unos versos de un poema de Walt Whitman: 

Esplendor del día que acaba, flotando y llenándome,
hora profética, hora que resume el pasado,
enardeciendo mi garganta tú, divino promedio,
tú tierra y vida hasta que el último rayo destelle, te canto...

Otro domingo y otra puesta de sol - esta vez en Flevoland, cerca de Dronte.
No canté, pero mientras terminaba el día, me sentí como un espectador en la ópera, observando el drama de la tarde que llegaba a su punto cúlmine antes de ponerse el sol. En ese momento recordé una anécdota sobre el artista catalán Santiago Rusiñol.que leí alguna vez hace años.

La anécdota cuenta que cada tarde  Rusiñol subía a la cima de una colina cerca de su casa y se sentaba, cual espectador en el teatro, a presenciar la puesta de sol. Observaba cómo el sol iba descendiendo en el cielo como si se tratase de ver a un actor o un cantante de ópera interpretando su papel en el teatro. Cuando el sol tocaba el horizonte y desaparecía luego apagándose al llegar la noche, se ponía de pie para aplaudirlo y aclamarlo si es que "la función" le había gustado y hasta pedía un bis. En cambio si la puesta de sol no lo conmovía o no le gustaba, abucheaba al sol y se marchaba, cual espectador desilusionado que va directo a la taquilla a reclamar el dinero de su entrada.

Espiando el sol que se pierde tras la hilera de casas en mi barrio de Zwolle.
Con esta anécdota en mente, se me ocurrió mostrar aquí en el blog algunas bellas imágenes de puestas de sol captadas por algunos amigos y compartir algunos versos más del poema de Whitman, Canto al atardecer:
(pinchar sobre la imagen para ver las fotos en tamaño más grande)
Anochecer en Madrid (España) - por Artigazo (David)
Boca abierta de mi alma proclamando gozo,
ojos de mi alma  que ven perfección,
la vida natural en mí fielmente alabando las cosas,
corroborando para siempre  el triunfo de las cosas.
Flying to a warmer place (volando hacia un lugar más cálido), Hoofddorp, NL - por Agnes Lapin.
Maravilloso celebrarte a tí y celebrarme a mí mismo,
cómo mis pensamientos juegan sutilmente ante el espectáculo alrededor!
cómo las nubes pasan silenciosamente en lo alto!
cómo la tierra gira y gira! Y cómo el sol, la luna, las estrellas giran sin parar!
Mirrors (espejos) - Coral Gables, Fl. EEUU - por Roberto Bowyer
Cómo el agua salta y canta! (porque está viva!)
Cómo los árboles se enderzan y se levantan, con fuertes troncos con ramas,
y hojas!
(porque hay un algo más en cada árbol, un alma viviente!)
Alley of ghosts (callejón de fantasmas) - Rota, España - por Artigazo (David)
Oh asombro de las cosas, aún la más pequeña partícula!
Oh espiritualidad de las cosas!
Oh música que fluye a través de las eras y los continentes, ahora
llegándome a mí y a América!
Tomo tus acordes fuertes, los intercalo y los regalo!
Flames 2 (llamas 2), Philadelphia
Yo también canto alabanzas al sol, en el preludio del mediodía, o como ahora, al atardecer,
yo también vibro ante el cerebro y la belleza de la tierra y de todo lo que
crece en la tierra,
yo también he sentido el llamado irresistible a celebrarme a mí mismo.
Cuando se acaba el ocaso, Gijón, España - por Urugallu (José Rodríguez)
Yo canto hasta el final las igualdades modernas o antiguas,
canto los finales infinitos de las cosas,
sostengo que la Naturaleza continúa, la gloria continúa,
canto mi alabanza con voz eléctrica,
porque no veo una sóla imperfección en el universo,
y no veo una sóla causa o un sólo resultado lamentable al final en el universo.
On fire (encendido) - Cornwall, UK - por Agnes Lapin
Oh, sol del poniente! Aunque ha llegado la hora, aún así emito mi canto para tí, de absoluta adoración.
Ocaso en Peñas (Asturias, España) - por Urugallu (José Rodríguez)
Quiero agradecer a Agnes, David (Artigazo), José (Urugallu) y Roberto por dejarme subir sus hermosas fotos al blog. La selección fue bastante difícil ya que todos ellos tienen imágenes increíbles, "the real deal", como suelo referime yo a sus fotos. Pueden ver más de sus fotos visitando sus galerías en Flickr: Agnès Lapin Artigazo (David) Robero Bowyer Urugallu (José)

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