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lunes, 7 de febrero de 2011

sobre bodas en Holanda, pescado crudo y (malas) primeras impresiones

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Hace unos días recibí un email de Ana O'Reilly -autora del blog "A pinch of this, a dash of that"-(en inglés) y del blog en español  "Apuntes, ideas, imágenes" en el que me invitaba junto con otras blogueras amigas, a participar de una serie sobre el tema "casamientos en el mundo". La idea me pareció excelente y una buena oportunidad para poder contar en este blog cómo fue mi primera experiencia en una fiesta de bodas en Holanda.

Los invito a visitar el blog de Ana para leer la historia de su casamiento argentino y también el blog de Katie, una americana que ahora vive en Argentina y cuenta sus experiencias en "Seashells and Sunflowers". (en inglés)

Todavía era una novata sin experiencia en cuestiones de costumbres y hábitos holandeses, cuando un día mi marido llegó a casa con la novedad de que habíamos sido invitados a la fiesta de bodas de un compañero de trabajo. Su colega Bas se casaba, y la recepción se realizaría en un salón en las afueras de Zwolle, donde vivimos. Hacía muy poco que había llegado a Holanda y ésta sería mi primera fiesta y una fiesta de bodas, además, en Holanda. Enseguida comencé a hacer planes: qué me pondría, si debería ir a la peluquería, tal vez sería ésta una buena oportunidad para ponerme un vestido que apenas había lucido una sola vez en Argentina?

El día de nuestra boda en Argentina en 2003.
Más o menos una semana antes de la boda, al llegar a casa mi marido descubrió mi vestido de fiesta color turquesa, primorosamente expuesto sobre nuestra cama. Con cara de asombro, me preguntó si acaso estaba planeando asistir a la Ceremonia de entrega de los Oscars en Los Angeles? No entendiendo del todo la ironía, le contesté que a tan pocos días de la fiesta, estaba preparando el vestido que llevaría y todavía tenía que sacar turno en la peluquería, ver qué zapatos llevaría, buscar los accesorios...

En el momento en que mi marido volvió a abrir la boca para responder, todas mis ilusiones de tener mi minuto sobre la "alfombra roja" en un casamiento holandés, se desvanecieron. En Holanda, me explicó, o al menos en esta parte de Holanda, la gente no se producía tanto para asistir a una boda, sino que más bien usaba ropa normal de calle, un poco más arreglada tal vez, pero nunca un vestido largo y tan obviamente de fiesta como el que yo planeaba lucir.

Acaso estos holandeses no eran conscientes de lo que se perdían? Dónde quedaba la ilusión de encontrar el atuendo perfecto y prepararse para la fiesta, dónde quedaba el glamour y el momento de frivolidad?

Tras años de vivir aquí en Holanda y sabiendo ahora cuán prácticos son los holandeses, me doy cuenta que en verdad dejan de lado mucho:  nada del estrés pre-festivo buscando qué ponerse, y mucho menos gastar tal vez hasta el sueldo de todo un mes en una boda que no es la propia, ni la de una hermana o ni siquiera la de la mejor amiga.

En Holanda, los invitados normalmente lucen ropa  informal para asistir a una boda.

El día de la boda, resignada a no ir vestida como si me acabara de bajar de una pasarela de Milán,  igualmente me arreglé con esmero. Comencé a preprarme para la fiesta bastante temprano, ya que la invitación era para las 20 hs. - una hora bastante inusual para mí, novata en lo que hacía a la etiqueta y costumbres holandesas.
Si bien en Argentina las bodas de mañana se están haciendo más populares últimamente, todavía es más común celebrarlas de noche. Por lo general la ceremonia religiosa tiene lugar a las 21 hs. o incluso a las 22 hs., como en el caso de mi boda y por lo tanto, la fiesta no comienza hasta las 23 hs. o la medianoche y continúa hasta la mañana siguiente.

Al llegar al restaurant, dejé mi abrigo en el guardarropa y marché presta hacia el salón. Tan apurada estaba por inaugurar mi primera boda holandesa, que pasé de largo junto a la hilera compuesta por los recién casados y sus familiares directos, quienes estaban perfectamente alineados como soldaditos a la entrada, para darles la bienvenida a los invitados.  Desde ya que ignorarlos de esa manera, no era precisamente causar una buena primera impresión como recién llegada, o sí?
Lo cierto es que tenía una buena excusa: cómo saber acerca de esta formación casi militar a la entrada, cuando en Argentina no se acostumbra en absoluto? Allí los invitados son los que llegan primero a la fiesta, y mientras esperan, se les sirven bocaditos y champán o cocteles. Luego viene el momento especial en el que hacen su entrada los novios y la fiesta propiamente dicha puede ya comenzar.

La ceremonia de casamiento de una pareja de amigos, en el Ayuntamiento de Zwolle.

Una vez superado este faux pas, pude relajarme y comenzar a disfrutar del buen ambiente de la fiesta: buena música, la gente que se mezclaba por el salón conversando  pasándola bien, la comida... la comida? Dónde estaba la comida? Por suerte, cuando empezaba a preguntarme por este detalle, apareció un mozo ofrenciendo... café! Café antes de la cena? Una costumbre algo inusual, pensé; pero acepté el café y esperé por la cena.

Mientras tanto, mi marido me presentaba a algunos de sus colegas y yo cambiaba algunas palabras con cada uno de ellos. Un grupo tocaba música en vivo, lo cual me pareció una buena idea ya que en Argentina no es muy común. Algunos de los invitados ya se habían puesto a tono con la música y coreaban las canciones, mientras que un grupo de mujeres bailaban solas en el centro del salón. Como a mi marido no le gusta bailar en público, yo las miraba con un poco de envidia y en algún momento pensé en sencillamente acercarme al grupo y ponerme a bailar, pero luego del papelón cometido en la entrada, temía cometer un nuevo error, así que me quedé observando y bailando mentalmente.

Mi llegada a la fiesta de mi boda.
A ocho años de vivir en Holanda, aún me sorprende que, al menos en esta parte del país, son por lo general las mujeres solamente, o las parejas algo mayores con obvio entrenamiento en bailes de salón, quienes bailan en las fiestas en general, no sólo los casamientos. Los hombres permanecen aparte, tomando su cerveza y charlando o incluso, si el tiempo lo permite, salen del salón para fumar y charlar en el jardín o terraza y permanecen allí gran parte de la fiesta.
Cuando el año pasado asistí a otra boda, me atreví a preguntarle a un amigo holandés si alguna vez bailaba en las fiestas y su respuesta fue negativa. Me comentó que por lo general, los hombres prefieren tomar y charlar y dejar que las chicas se diviertan por su cuenta. Ante mi insistencia preguntando si no le gusta bailar en absoluto, me contestó que él sólo lo hacía cuando iba a algún club o disco durante sus vacaciones en el exterior, pero que nunca lo hacía estando en casa...

Mientras tanto, la fiesta continuaba y el mozo reaparecía con los bocaditos. Yo tenía bastante hambre, así que al verlo, la cara seguramente se me habrá iluminado de contenta. Cuando algo (bastante más tarde) pasó con una segunda tanda de bocaditos, decidí no tomar ninguno más, ya que prefería esperar la comida de verdad.
Mi marido enseguida se dio cuenta de mi "táctica" y discretamente me advirtió que no esperara a la cena, puesto que ... no la habría!!

Tiempo después investigando un poco y ya con la experiencia de otras bodas, me enteré que aquí se acostumbra a convidar a los familiares directos y a los amigos más allegados a la comida de bodas, mientras que al resto de los invitados se los convida más tarde para la fiesta con música, bebida y bocaditos. Pero cómo iba yo a saber ésto? En Argentina por lo general, en las fiestas de casamiento se sirve, además de los bocaditos con tragos al comienzo, una cena con tres platos. Además siempre se ofrece una mesa dulce buffet con variedad de tortas y postres; y como las fiestas suelen durar hasta muy tarde (o muy temprano) el día siguiente, se ofrece también un desayuno con pizzas o (la elección más común) una pata de ternera flambeada. Para hacerse la idea, hay que pensar en la película "Mi gran casamiento griego".

Evidentemente, mi comida de ese día (recordar que no había cenado antes de salir de casa y mi último bocado había sido al mediodía) serían sólo bocaditos, y no muchos además, ya que se planifican por lo general pocas pasadas durante una fiesta. De manera que cuando vi que nuevamente el mozo se acercaba con la bandeja, me preparé para el asalto. Sin mirar mucho de qué estaba hecho, levanté un bocadito que se veía primoroso y me lo llevé a la boca...

En ese mismo momento, supe que me iba a arrepentir de mi elección. La textura gelatinosa y jabonosa en mi boca, me decía que había escogido el manjar holandés que había tratado de evitar a toda costa hasta ese momento: el hollandse nieuwe, que no es otra cosa que ... arenque (pescado) crudo!

El hollandse nieuwe, o arenque crudo, que es típico en Holanda.
Qué hacer con ese bocado? Obviamente, justo en el momento de mi aflicción, alguien tenía que dirigirme la palabra esperando una respuesta! Desesperados momentos, intentando aparentar normalidad y tratando de responder, cuando lo que quería era escupir ese asqueroso bocadito. Apuradamente contesté tratando de no hacer arcadas en público, y corrí al baño a deshacerme de la gelatina que tenía en mi boca, porque nada ni nadie podría hacer que me la tragara.

De más está decir que tuve que hacer luego varias visitas al baño de damas, puesto que a pesar de tomar litros de agua y jugos, no conseguía quitarme la sensación de disgusto de la boca, causado por el recién descubierto y ya definitivamente odiado, manjar holandés.

... Y así es como pasé mi primer casamiento holandés. Como dijo alguna vez Groucho Marx: "pasé una noche estupenda. Sólo que no fue ésta."

lunes, 17 de enero de 2011

los cordobeses somos así

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La peatonal de la ciudad, escenario del ingenio y el genio cordobés.
En ocasión de las últimas elecciones que se celebraron en los Países Bajos el año pasado, y luego de varios meses de deliberación y no pocas dificultados que se tuvieron que superar para formar un nuevo gobierno, me puse a reflexionar sobre las diferentes maneras de reaccionar que tenemos argentinos y holandeses frente a los acontecimientos que nos tocan en la vida diaria. Mientras los argentinos tenemos una tendencia a exagerar los hechos, aún los más insignificantes, los holandeses absorben las noticias, las discuten tranquilamente y sin apasionamientos entre colegas o en familia, sacan sus propias conclusiones y siguen adelante con sus quehaceres diarios.

Siguiendo con estas reflexiones, luego me di cuenta que el ser demasiado apasionados es una característica que compartimos todos los argentinos. Somos apasionados en las cuestiones de la política, el fútbol, la comida, nuestros héroes nacionales. Pero qué características nos son propias a los cordobeses en particular? Cómo reconocen otros argentinos a un cordobés como tal?

Un simpático cordobés posa para la cámara en pleno centro de la ciudad. Foto de Claudia Gibson.
Somos graciosos, es lo primero que se me ocurre. Desde el momento en que abrimos la boca para hablar, los cordobeses provocamos al menos una sonrisa (a veces socarrona) en quienes nos escuchan, puesto que hablamos español con un acento muy particular. La melodía del acento cordobés tiene una cadencia lenta producto de la prolongación de la sílaba anterior a la acentuada, de manera que una frase simple como "mi amigo" se transformaría en miaaaaaaaamigo, al decirla en cordobés.

Nuestros compatriotas en el resto del país tratan (muchas veces en vano) de imitarnos, en especial cuando hacen bromas o cuentan historias o chistes que llevan un poco de color local. Y es que imitar al cordobés no es tarea fácil, ya que conlleva cualidades que son inherentes al ser cordobés, y que van más allá de simplemente copiar la fonética o la melodía que nos caracteriza.

Dos cordobesas protestan, de una forma humorística, sobre el aumento del trasporte público, luciendo el cospel que se utliza para pagar el boleto de una manera bastante creativa. Foto de Claudia Gibson.
Vemos entonces que esa habilidad para ser graciosos trasciende nuestra forma particular de hablar puesto que el cordobés posee además, la habilidad para ser terriblemente ocurrentes. Ya sea entre amigos, en la cola del banco o incluso en una ceremonia solemne, el cordobés tiene, ante cada situación de la vida diaria, una salida de humor, que es a veces simpática, a veces algo irónica y burlista, pero siempre provocadora de sonrisas.

Reflexionar sobre esta "cualidad" de los cordobeses, me hizo pensar en mi padre, que es cordobés hasta la médula. Tiene un acento cordobés muy marcado, que ni siquiera tantos años fuera de su tierra han podido borrar. De regreso en Córdoba hace ya 35 años, con mi madre han vivido en la misma casa y en el mismo barrio casi tres décadas.

Mi padre tomando mate a orillas del río Guayleguachú, en Entre Ríos.

Apreciado por los vecinos por su manera campechana de ser, mi padre es el tipo de persona que cada vez que sale a la compra, seguramente tarda el triple del tiempo normal, ya que en el camino se distrae siempre para pararse a conversar con la gente. Esta gente, son frecuentemente vecinos a los que, como buen cordobés, jamás se toma el trabajo de llamar por su verdadero nombre cuando, una vez en casa, nos pasa mi madre y a mí el reporte de sus encuentros camino al supermercado o la carnicería. Y es que además, como buen cordobés, siempre tiene sobrenombres graciosos para todo el mundo.

En general, este hábito de mi padre, me resulta divertido e ingenioso; no así a mi madre, que siempre es la que se queja de que jamás sabe de quién está hablando mi padre y le regaña a menudo, sosteniendo que no está muy bien llamar, por ejemplo, al señor G. Huevo de Heladera, o al señor S., Gallina Prolija!!

Y es que el señor G., parece pasarse buena parte del día parado en la puerta de su casa, que es donde normalmente tenemos un lugar en nuestra heladera para colocar los huevos al traerlos de la compra. En el barrio es quien siempre está al tanto de lo que ocurre, algo así como el vigilante de la cuadra, si es que me entienden lo que quiero decir!
Luego el señor S., parece tener una costumbre que ni siquiera lo hace sonrojar cuando (y no puedo creer que esté contanto ésto!), "acomoda los huevos como una verdadera gallina prolija", según explicara mi padre a mi madre en su momento, cuando ésta inquirió el por qué del sobrenombre.
También tenemos de vecino al señor Soldado mal escondido, quien tiene como seña particular, la de lucir una calva bastante reluciente - casi tanto como la de mi señor progenitor - y que recibe ese nombre, porque, estando mal escondido, se le llega a ver el casco...

Yo con mis padres en la alta montaña en la provincia de Mendoza.

Esta costumbre de mi padre de ponerle sobrenombres a todo el mundo, me ha ocasionado no poco momentos embarazosos durante mis viajes anuales a Argentina cuando, mientras estoy de visita en casa de mis padres, me encuentro con vecinos que salen a darme la bienvenida.
Todos parecen realmente contentos de verme y salen prestos a saludarme, preguntarme sobre el viaje, cómo he encontrado a mis padres, cúanto tiempo me quedaré y ese tipo de cosas... Siempre saboreo estos momentos de genuino interés que nos hace tan cálidos a los argentinos, en especial llegando de un país donde no es tan habitual el contacto abierto y directo. Pero siempre que voy caminando por la calle donde viven mis padres y veo aproximarse a alguno de mis vecinos, experimento un momento de pánico mientras trato desesperadamente de recordar el verdadero nombre del señor Gallina prolija - intentando a su vez no notar por qué mi padre le ha dado al señor S. este poco favorecedor sobrenombre. Por suerte, en Argentina es costumbre saludar a las personas con un beso... un alivio, dado el hábito tan poco decoroso del señor S.!

sábado, 1 de enero de 2011

Primer día del año ....

... con los pies en el IJssel.* 
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Primera puesta de sol del año en el Buitenwaarden Wijhe.

 Feliz Año Nuevo para todos! Espero que hayan tenido una brillante despedida del 2010 y que hayan recibido el 2011 con alegría y mucha salud!

En éste, el primer día del año y de la década y luego de un relajado almuerzo, decidimos con mi esposo salir a dar una vuelta siguiendo el curso del río IJssel y ver qué imágenes nos regalaban esta vez el invierno y la naturaleza de la zona. No hizo falta ir muy lejos de Zwolle para encontrar un bello rincón cerca de la ciudad de Wijhe.

Comparándolo con otros ríos de los Países Bajos, en el río IJssel es bastante más difícil acceder hasta sus aguas. La mayoría de las ciudades que se levantan a orillas de este río, poseen sus propias playas de arena que invitan a bajar hasta sus aguas, pero entre una ciudad y otra, es difícil acercarse lo suficiente como para poder disfrutar de él. Por este motivo, la Comisión Neerlandesa de Forestación o Staatsbosbeheer en holandés, ha destacado una serie de puntos a lo largo del curso del río en los cuales es posible llegar hasta sus aguas y disfrutar de bonitas vistas y observar la rica flora y fauna de la región.

En total, hay diez puntos llamados, "con tus pies en las aguas del IJssel" - en holandés, met je voeten in de IJssel - que pueden identificarse por los carteles indicadores como el que les muestro a continuación:

El cartel de "con tus pies en el río IJssel"que señala uno de los puntos de reacreación: De Buitenwaarden Wijhe.
Saliendo de Zwolle en coche, tomamos la N337 y a sólo 2 km al norte de la ciudad de Wijhe, dimos con el estacionamiento del Buitenwaarden Wijhe, uno de los puntos marcados por el Staatsbosbeheer.

Sin saber qué ibamos a encontrar, me bajé primero yo sola del coche con la intención de hacer un par de tomas y luego continuar viaje. Pero enseguida me di cuenta de la belleza del lugar, y llamé a mi esposo para compartir con él la vista del Buitenwaarden Wijhe, que es el nombre que recibe este punto del recorrido.

Primero divisé el terraplén o dique, sobre el que paseaban un par de personas:
Un paseo por el dique en el primer día del año.
Luego, el sol y el agua atrajeron mi atención. Las tierras de labranza o pastoreo entre los diques de verano y de invierno, suelen estar inundadas por las aguas del IJssel en esta época del año, y cuando las temperaturas bajan varios grados bajo cero como ha sido el caso durante las últimas semanas, se forma una capa de hielo sobre la superficie.

Cuando el sol brilla, los cielos holandeses se transforman en bonitas acuarelas.
Al inicio de la senda peatonal y bicisenda, encontré un cartel informativo en el que se describía el ecosistema de la región y también avisté un típico molino en la distancia; nada más holandés que estas imágenes: educativo y bucólico.

Las tierras semicubiertas por el agua del río y de las lluvias y un cartel informativo sobre De Buitenwaarden.

Un típico molino en la distancia, visto desde el terraplén del Buitenwaarden Wijhe.

Me fascinaba el efecto de la luz del sol en el hielo formado sobre las aguas del río IJssel:

El hielo sobre las aguas del río, parecía casi una pintura abstracta.
Luego de pasar allí un rato y como estaba ya poniéndose más frío, volvimos al coche y continuamos avanzando sobre la N337 (el IJsseldijk) y paramos un poco más adelante, donde encontramos otro lugar en el que era posible acercarse al agua.
Toda la zona de la ribera del río IJssel es el hábitat de innumerable cantidad de aves.

Algunas de ellas hacían el último vuelo del día, mientras se acercaba la puesta del sol:


Y otras preferían pasear valientemente cerca de la fotógrafa:

Continuamos haciendo fotos del río y las aves, disfrutando de los últimos rayos de sol de la tarde:


Finalmente, aproximadamente a las 16:35 de la tarde de este primer día del año y de la década, vimos el sol ponerse tras un manto de nubes, sobre el río IJssel - ya era hora de regresar a casa:

La puesta del sol en un hermoso lugar a orillas del río IJssel, cerca de la población de Den Nul en la provincia de Overijssel.


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*traducción de "met je voeten in de IJssel", el nombre de la ruta recreativa trazada por la Comisión de Forestación Holandesa a lo largo del río IJssel.

martes, 28 de diciembre de 2010

La bella quietud del invierno holandés

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Una vez más he pasado las fiestas navideñas en los Países Bajos, lejos de Argentina, de las olas de calor y lamentablemente, también de mi familia. Sin embargo, no todo ha sido tan sombrío como suena: el estar en Holanda en esta época del año me permite disfrutar del entorno y de los bellos paisajes con que nos regala el invierno en Zwolle y sus alrededores.

Durante el invierno, la quietud es a veces sobrecogedora - hasta las aves callan, excepto por las bandadas de gansos que en el campo, levantan vuelo a la caída del sol. El aire frío nos tiñe las mejillas de rosado y los huesos de la cara duelen hasta arrancar lágrimas de los ojos. Pero cuando conseguimos abrir los ojos nuevamente, el invierno holandés nos regala con imágenes propias de los cuentos, como éstas que conseguí en el Zalkerdijk el día de Navidad y en el Milligerplas cerca de casa, el domingo pasado.

Vista de un pequeñísimo Peperbus (torre de la iglesia) a la derecha y los modernos edificios de Elektrakabel y del ABN-AMRO, desde el Zalkerdijk a través de las aguas congeladas del río IJssel.

Una ovejita solitaria pastando en una granja sobre el Zalkerdijk, en las afueras de Zwolle.


El sol comienza a ponerse el sábado de Navidad.


Una bandada de gansos vuela sobre las aguas del Milligerplas en Zwolle al atardecer.


Los juncos se mecen sobre el paisaje congelado del Milligerplas.

El sol da un tímido reflejo plateado sobre el agua y la nieve junto al Milligerplas.
Sin embargo, la quietud normalmente se rompe a medida que nos vamos acercando a la parte residencial de mi barrio. Aquí un vídeo que hice el domingo mientras una multitud de chicos y también grandes, disfrutaban deslizándose sobre el hielo acumulado en uno de los canales:

viernes, 24 de diciembre de 2010

Navidad a la cordobesa...

En casa se mezclan las tradiciones navideñas...

Durante mi reciente estadía en mi Córdoba querida, tuve oportunidad de asistir al recital de un cantante cordobés de lujo: Jairo. 
Nacido en la ciudad de Cruz del Eje en el norte de la provincia, Mario González (que es el nombre verdadero del cantante) saltó a la fama por los años 70 en España, primero y en Argentina, después. Su carrera fue en franco ascenso, llegando a cosechar muchos éxitos con su música, escribiendo letras entrañables acerca de  las cosas cotidianas. A lo largo de los años le cantó, entre otros, al escritor argentino Jorge Luis Borges, y también a la leyenda del tango, Carlos Gardel y llenó teatros famosos del mundo, como el Olympia de París.

Como recuerdo de esa noche, y para dejarles el alma calentita para recibir la Nochebuena, les dejo dos vídeos de dos canciones que pegan en estas fiestas: Carpintería José, y el Ave María, que cantó en francés y español; esta última parte sin micrófono usando su genial voz a pleno y luciendo la acústica de la sala del Teatro del Libertador.

 Source: YouTube
 




Que tengan todos una hermosa Nochebuena y una muy  
FELIZ NAVIDAD!

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Papá Noel en rollers por Rosario

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Hoy quería compartir con ustedes un saludo de Navidad muy original que recibí de mi amigo Nicolás. Además de poder admirar su habilidad sobre los rollers, su excelente estado físico y su creatividad para armar este vídeo, también podemos apreciar imágenes muy bonitas de una ciudad importante de mi país: Rosario.

Aquí el vídeo de Nicolás:



Rosario es la tercera ciudad en importancia de la República Argentina, después de Buenos Aires y Córdoba. No podía dejar de mencionar este dato - no por maldad, sino que ya es toda una sana costumbre caer en una amable rivalidad entre Córdoba y Rosario que desde siempre se disputan el segundo lugar.
En el vídeo vemos a Nicolás haciendo sus ágiles piruetas por el Museo de Arte Contemporáneo de Rosario (MACRO), que funciona en unos antiguos silos elevadores de granos que han sido reciclados para albergar el museo.

En el año 2008 estuve por allí durante mis vacaciones en Argentina y aquí les dejo una foto:


En futuros posts les iré mostrando lugares y rincones de Rosario, una ciudad que, a pesar de no ser tan linda como Córdoba (ejém!), me gustó muchísimo conocer.

Muchísimas gracias por el vídeo, Nicolás!

lunes, 20 de diciembre de 2010

No hay silencio que no termine...

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Tal vez has estado arrojando piedritas en mi ventana, esperando saber de mí, preguntándote dónde estaría?

Piedritas en mi ventana

De vez en cuando la alegría
tira piedritas contra mi ventana
quiere avisarme que esta ahí esperando
pero me siento calmo
casi diría ecuánime
voy a guardar la angustia en un escondite
y luego a tenderme la cara al techo
que es una posición gallarda y cómoda
para filtrar noticias y creerlas
quien sabe donde quedan mis próximas huellas
ni cuando mi historia va a ser computada
quien sabe que consejos voy a inventar aun
y que atajo hallare para no seguirlos
esta bien no jugare al desahucio
no tatuare el recuerdo con olvidos
mucho queda por decir y callar
y también quedan uvas para llenar la boca
esta bien me doy por persuadido
que la alegría no tire mas piedras
abriré la ventana.
Mario Benedetti 

Sea como sea, tirando piedritas o no, lo cierto es que tras dos largos meses lejos de Holanda y de mi blog, aquí estoy finalmente de regreso. Tal como el poeta chileno Pablo Neruda lo dice, "no hay silelncio que no termine"... 
Estos son algunos de los lugares por los que estuve y algunas de las cosas que hice y personas que vi en estos dos meses: 



Espero tener oportunidad de contarles sobre todas estas cosas, lugares y gente en futuros posts. Ahora puedes dejar de arrojar piedritas a mi ventana: ya estoy aquí!

Disqus for From Argentina to the Netherlands, for Love!