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martes, 28 de diciembre de 2010

La bella quietud del invierno holandés

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Una vez más he pasado las fiestas navideñas en los Países Bajos, lejos de Argentina, de las olas de calor y lamentablemente, también de mi familia. Sin embargo, no todo ha sido tan sombrío como suena: el estar en Holanda en esta época del año me permite disfrutar del entorno y de los bellos paisajes con que nos regala el invierno en Zwolle y sus alrededores.

Durante el invierno, la quietud es a veces sobrecogedora - hasta las aves callan, excepto por las bandadas de gansos que en el campo, levantan vuelo a la caída del sol. El aire frío nos tiñe las mejillas de rosado y los huesos de la cara duelen hasta arrancar lágrimas de los ojos. Pero cuando conseguimos abrir los ojos nuevamente, el invierno holandés nos regala con imágenes propias de los cuentos, como éstas que conseguí en el Zalkerdijk el día de Navidad y en el Milligerplas cerca de casa, el domingo pasado.

Vista de un pequeñísimo Peperbus (torre de la iglesia) a la derecha y los modernos edificios de Elektrakabel y del ABN-AMRO, desde el Zalkerdijk a través de las aguas congeladas del río IJssel.

Una ovejita solitaria pastando en una granja sobre el Zalkerdijk, en las afueras de Zwolle.


El sol comienza a ponerse el sábado de Navidad.


Una bandada de gansos vuela sobre las aguas del Milligerplas en Zwolle al atardecer.


Los juncos se mecen sobre el paisaje congelado del Milligerplas.

El sol da un tímido reflejo plateado sobre el agua y la nieve junto al Milligerplas.
Sin embargo, la quietud normalmente se rompe a medida que nos vamos acercando a la parte residencial de mi barrio. Aquí un vídeo que hice el domingo mientras una multitud de chicos y también grandes, disfrutaban deslizándose sobre el hielo acumulado en uno de los canales:

video

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